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Tuesday, September 26, 2017

Miedo De Ser Quien Se Quiso De Mí

Siento morir. Me corre por las venas como agua de río por su cauce lentamente antes de la sequía el sentirme así. Ardiente la sangre mientras pasa por los corredores de mi corazón que fuertemente palpita en mi pecho con la fuerza de agua en catarata al llegar a la piedra abajo. El agujero que ya formado por mi dolor no puede ser llenado. A plena luz del día observo la oscuridad a mi alrededor, una tiniebla en esta decepción que le llamamos vida la cual de la mano me lleva al margen que no me preocupa llegar a el lo mas rápido posible.

Me destruye, el saber que he llegado hasta aquí, esparciendo lo que me hace sufrir con el gentío que a mi alrededor se esconde de los monstruos que no existen más allá de las barreras invisibles que he construido con palabras y gestos. Me urge morir, desaparecer, y nunca jamás volver a esparcir por medio de palabras comunes o no entendidas ni por miradas sutiles esta soledad que llevo dentro de mi. Se que hiero al individuo, que aunque parcialmente atado a nuestra relación se encuentra solo en algún momento contemplando las palabras que por ser tan descortés traigo a la intemperie con las cosas que digo con tanto placer.

Me parece que entonces el desaparecer, como el rostro de la tierra que cubierta por agua se convierte en el hogar de otros seres vivientes, es lo más dichoso que pueda hacer. Bienaventurado aquella que por falta de conocerme vive una vida placentera, pues soy ejemplo de lo que pasa cuando otros viven cerca de la exactitud del odio, irrelevancia, e inexplicable pensar que el ser dotado significa saber algo; sabemos que es mucho más: ¡no es nada!

He aquí el ave que voló de un lago a un río, de río a mar, y de mar a continente así siguiendo su camino hasta que ahora alrededor llegando puede decir, no me falta nada de donde salí. Postrado ahora en su cobija mira como lo imposible es tan sencillo como el caer de una hoja, la descomposición de la misma, y hasta la continuación de su especie por ese modo. Lo simple es tan fácil como la creación del océano, el estallar de un volcán, o el taller creado de los escombros de ellos. Pués lo que intriga no es el producto sino el proceso, el proceso intriga porque no todos somos dotados con la misma facilidad o entendimiento de todos los procesos, el anhelo de los mismos entes, o el mérito que conlleva pasar por cualquier situación y no en vano. Es allí que capturamos y capitulamos el sueño de todo lo que fué y aunque sin visión al momento de lo que será.

Es entonces que sin infracción volamos -como el ave mencionada- hacia una aventura sin control sobre nuestras facultades. Lo que pensamos saber no es diferente a como la parte de la masa que usamos para cubrir una tártara de manzana, y no la que usamos para el fondo; sencillamente todo es lo mismo pero la apariencia de uno estando arriba y la exposición al calor hace que se vea tan diferente a lo del fondo habiendo salido la masa toda de la misma mezcla. Así somos, pensamos que tenemos nuestras facultades bajo control, el nivel al cual nos destacamos con los demás, y hasta el curso en que a deriva nos encaminamos desde el ayer.

No soy lo que se quiso de mi, nada mas de lo que yo quise ser. No siento lo que se debe dado los contenidos de mi alrededor al igual que madre en nido mientras hacia ella sin rumbo cambiante se acercan los gases de un volcán acabado de eruptar. No quiero aceptar lo que soy por miedo de ser quien se quiso de mí.