Vi un pájaro herido,
su ala doblada,
no sé a dónde ha ido,
allí sola su mirada.
Una rama calló
mientras en ella dormía.
El nunca la vió
y así empezó su día.
Cerca de él,
un gato escondido,
la vida es cruel,
eso y estar herido.
Con dolor y sin vuelo
trato de salir de allí,
sin la seguridad del cielo
pero entonces entendí.
Solo pasos para mí
pero una milla herido,
un perro estaba allí
entre salvación y lo temido.
Lentamente y falleciendo,
el pajarito se encaminó
su salvación siguiendo,
al menos eso pensó.
Lejos todavía,
el gato ahora corriendo
el ave moría,
en su camino siguiendo.
El perro muy atento
vió el gato saltar
se paró muy lento
y decidió ayudar.
El perro salió corriendo
en la dirección del gato
pasando pájaro y viendo
aquí termina el relato.
La vida es frágil,
igual la naturaleza,
a veces, la muerte es ágil
y trae tristeza.
Pero sea ave, perro, o gato
el animal también,
sufre por un rato
al no tener edén.
El ser humano a creado
fábula y cemento
y siempre a olvidado,
pues su olvidar es lento.
Dos generaciones
y nunca existimos.
Olvidados corazones,
mientras aquí seguimos.
Más allá de mi abuela
no hay nombres de familia.
Y como el ave que no vuela
nada lo reconcilia.
El perro no pensó
en salvar el pajarito.
pues con la rama calló
un nido muy bonito.
Los polluelos gritaban
nido grueso y seguro
gato y perro casaban
y el futuro oscuro.
Y así es el vivir.
No miramos más allá.
Solo queremos seguir
en lo que tendrá.
Tendrá mucho dinero.
Tendrá felicidad.
Tendrá el mundo entero.
Pero con necesidad.
Pues la vida acaba.
Seguro el fin de todos.
Y mientras yo miraba
pues me caí de todos modos.
Era yo un polluelo,
en el nido que calló,
a allí en el suelo,
mi vida terminó.
